miércoles, mayo 31, 2006

Las intermitencias de la muerte, de José Saramago


Interesante y punto

Las intermitencias de la muerte, de José Saramago. Buenos Aires, Alfaguara, 2006. 280 páginas.

No todas las novelas de un Nobel tienen que ser buenas. Las intermitencias de la muerte, del brillante Saramago de El memorial del convento, deja que desear. Aunque la idea sobre la que gira, la inmortalidad, no es nueva, su reelaboración es original: el que la muerte, un día, deja de trabajar. El problema es que el autor vuelve sobre sus conocidos recursos: la alegoría y el tomar de la literatura fantástica la puesta en marcha y los modos de ejecución de la esa alegoría. Este procedimiento se repite en Ensayo sobre la ceguera, Todos los hombres y La caverna. Por muy bien escrita que esté, Las intermitencias... -con ese humor corrosivo que proponen sus situaciones absurdas y que le permiten al autor bucear en los comportamientos humanos y en los meandros del alma-, si el lector ha frecuentado la obra de Saramago, esta novela no puede menos que aburrirlo. Si el lector se inicia en la lectura del escritor portugués encontrará en este trabajo un discreto deleite.

(c) Patricia Rodón
Publicado en Diario UNO, Mendoza, Argentina


2 comentarios:

Teófilo Huerta dijo...

"Los libros robados". Efectivamente "Las intermitencias de la muerte" es un libro hecho a partir del robo de un cuento.

SARAMAGO DERIVA SU RECIENTE NOVELA DE UN CUENTO MEXICANO
Por Teófilo Huerta

“Los científicos, los religiosos y el hombre en general, no se explicaban las causas de tan singular fenómeno que afectó a toda la Tierra y puso en peligro la vida de sus habitantes, su estabilidad, su congruente equilibrio ecológico y su capacidad para albergar tantos seres...El hecho ocurrió de pronto en todos los países, en unos de día en otros de noche. La noticia se comenzó a difundir...la gente.... no daba crédito a los titulares de los periódicos de ese día: “NO MURIÓ NADIE AYER!”...

Este es el inicio de mi cuento ¡Últimas noticias!, el cual escribí en 1983 para el Primer Concurso de Cuento de Ciencia Ficción convocado por la representación del CONACYT Puebla (1984), con el debido registro en 1986 (No. 8369/86 de la Dirección General del Derecho de Autor hoy INDAUTOR) y publicado en una edición limitada en 1987 por Editorial Quetzalcóatl, junto con otros cuentos bajo el título La segunda muerte y otros cuentos de fúnebre y amorosa hechura.

Esta por su parte es la semejante introducción de la novela las Intermitencias de la muerte del Premio Nobel José Saramago:

"Al día siguiente no murió nadie. El hecho, por absolutamente contrario a las normas de la vida, causó en los espíritus una perturbación enorme, efecto a todas luces justificado... ni siquiera un caso para muestra, de que alguna vez haya ocurrido in fenómeno semejante, que pasara un día completo, con todas sus pródigas veinticuatro horas, contadas entre diurnas y nocturnas, matutinas y vespertinas.”

Más adelante mil cuento aborda la investigación de los reporteros:
“’Nuestros reporteros realizan en este momento una acuciosa investigación en todos los velatorios y hospitales, pues, al parecer, ayer tampoco murieron enfermos graves’”

Y la novela de Saramago expresa de manera sorprendentemente similar:

“...Se realizaron llamadas a los hospitales , a la cruz roja, a la morgue, a las funerarias...y las respuestas llegaban siempre con las mismas lacónicas palabras, No hay muertos”.

En otro pasaje de ¡Últimas noticias! se dice sobre los choques:

“...los vehículos quedaron prácticamente deshechos, pero sus ocupantes están ilesos, repito, los ocupantes de los dos autobuses que acaban de chocar están ilesos...”

Y en otro pasaje Saramago lo repite así:

“...de acuerdo con la lógica matemática de las colisiones, deberían estar muertos, pero que, pese a la gravedad de las heridas y de los traumatismos sufridos, se mantenían vivos...” (p. 14)

Al explicar “científicamente” tan peculiar fenómeno mi obra revela:

“’Otra de las teorías es la que mantienen especialistas de Moscú, quienes atribuyen la existencia del fenómeno a una variación de la órbita de la Tierra...”

Y Saramago lo copia así:

“....no se debería excluir la posibilidad de que se tratara de una alteración cósmica meramente accidental...”

Ante tan característica situación la gente celebra así en mi cuento:

“Un ambiente de fiesta surgió en todos los hogares, en muchos de ellos había auténtica algarabía....“El júbilo era casi general, aun los que no habían atravesado por peligro alguno se sentían seguros de que nada les pasaría. Los niños jugaban sin cansarse y repetían las frases de los adultos: “no vamos a morir, no vamos a morir”.

Y así similarmente, sólo con cambio de palabras, celebran en la novela:

“...alegría colectiva que se extendía de norte a sur y de este a oeste, refrescando las mentes temerosas y arrastrando lejos de la vista la larga sombra de tánatos..se fueron uniendo al mare mágnum de ciudadanos que aprovechaban todas las ocasiones para salir a la calle y proclamar, y gritar, que, ahora sí, la vida es bella.”

En mi relato se ven afectados esencialmente los intereses de hospitales, funerarias, cementerios y compañías de seguros:

“...mientras que otros intentaron ejercer diferentes actividades, lo mismo que los empleados, gerentes y dueños de velatorios y panteones.”

En la novela de Saramago sospechosamente también se ven afectados los intereses de hospitales, funerarias, cementerios y compañías de seguros:

“Importantes sectores profesionales, seriamente preocupados con la situación, ya comenzaron a transmitir la expresión de su descontento...las primera y formales reclamaciones llegaron de las empresas del negocio funerario.”

Mi cuento le da un peso esencial como eje de la trama a los titulares periodísticos:

“...sin faltar aquellos encabezados ingeniosos: ‘THANATOS VENCIDO’, ‘LA TILICA Y FLACA DE VACACIONES’....Los encabezados seguían siendo sumamente llamativos: ‘EUFORIA MUNDIAL’, ‘¡SOMOS INMORTALES!’, ‘¡SÓLO FALTA QUE RESUCITEN LOS MUERTOS!’...”.

La novela de Saramago también le da ese peso al aspecto periodístico:

“...los más diversos y sustanciosos titulares, algunas veces dramáticos, líricos otras, y, aunque pocos, filosóficos o místicos, cuando no de conmovedora ingenuidad, como el de un diario popular que se contentó con la pregunta, Y Ahora Qué Será De Nosotros...páginas convulsas, agitadas, manchadas de titulares exclamativos y apocalípticos...Tras el paraíso, el infierno, La muerte dirige el baile, Inmortales por poco tiempo, Otra vez condenados a morir, Jaque mate...”

Mi cuento justifica así el regreso a la mortalidad:

“De pronto, después de quién sabe cuántos días o meses, en una ciudad en la que se construía un edificio, un trabajador, tras caer desde un piso doce, no se levantó de la acera...todos clavaron su mirada en el hombre inmóvil.”

La muerte de la novela de Saramago sin ningún empacho la imagina así con el mismo trabajador:

“En esa obra tendrá que entrar de aquí a dos semanas (la muerte) para empujar de un andamio a un albañil distraído que no se fijará dónde va a poner el pie...nuestro turno de caer del andamio todavía no ha llegado... ”

El final del cuento, entregado en 1997 para su evaluación a Santillana (representante de Alfaguara en México) tras un concurso convocado por la editorial y el diario Reforma, así como enviado en 2002 al Premio Internacional de Cuentos Max Aub en España, expresa:

“Sin manifestaciones de júbilo, pero tampoco de desesperación y llanto, los seres de todos los confines acogieron la vuelta a la normalidad y, más que eso, a la naturalidad.”

La novela en páginas avanzadas también retoma los mismos términos:

“...para festejar el ya no esperado regreso a la normalidad, lo que pareciendo ser el cúmulo de la indiferencia y el desprecio por la vida ajena, no era, en resumen, otra cosa que el natural alivio...”

Son los dos primeros capítulos de la novela los que contienen la mayor parte de similitudes y planteamientos del cuento. Posteriormente se encuentran salpicadas en el resto de los capítulos otras ideas.

Hay un evidente parafraseo en situaciones particulares: “Al día siguiente no murió nadie” por “no murió nadie ayer”; “entre diurnas y nocturnas” sustituyendo “en unos de día en otros de noche” ; “los más diversos y sustanciosos titulares” por “aquellos encabezados ingeniosos”; “titulares exclamativos” por “encabezados llamativos”, “una alteración cósmica” por “una variación de la órbita”; “un albañil” por “un trabajador”; “regreso a la normalidad” por “vuelta a la normalidad”.

La diferencia entre las obras es que el cuento tiene 8 cuartillas (10 en su registro y publicación original ) y la novela 274.

La otra diferencia es que el cuento fue publicado en 1987 y la novela fue publicada en 2005 ya con ese antecedente y basándose en él sin ninguna autorización ni consentimiento. Con ello se constata que la novela es una obra derivada pero que no puede ser explotada sin la autorización del titular del derecho de la obra primigenia, de acuerdo con el Artículo 78 de la Ley Federal del Derecho de Autor.

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El pasado 26 de mayo comparecí ante la Dirección Jurídica del Instituto Nacional del Derecho de Autor (INDAUTOR) en relación a la junta de avenencia promovida para dirimir la derivación de la novela Las intermitencias de la muerte del Premio Nobel José Saramago publicada en 2005 por Editorial Alfaguara, a partir de mi cuento de ¡Últimas noticias! contenido en la obra La segunda muerte y otros cuentos de fúnebre y amorosa hechura, registrado en 1986 y publicado por Editorial Quetzalcóatl en 1987.

Por la contraparte no asistió persona alguna que representara legalmente al señor José Saramago, toda vez que no ocurrió la notificación porque el domicilio particular de éste no coincide con el de Editorial Santillana al que se dirigió el citatorio.

Así pues, solamente se levantó un Acta de la comparecencia y se archivó el procedimiento administrativo hasta nueva promoción para la que se cuenta con un plazo de tres meses.

Derivado de lo anterior y sin abandonar en lo absoluto el interés en el asunto, además de la nueva opción ante el INDAUTOR, estudio otros cauces jurídicos con la asesoría de un equipo de abogados.









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FICHA BIOGRÁFICA
Teófilo Huerta


- Nace el 7 de noviembre de 1956 en México, D.F.
- Mención honorífica verbal por parte del escritor Juan de la Cabada en los setenta con por el cuento ¡Vaya Tránsito! (originalmente La vida en los cuatro reinos) en un certamen organizado por el extinto Instituto Nacional de la Juventud Mexicana (INJUVE).
- 1980. Creador de la frase “Regale afecto, no lo compre”.
- 1981. Título de licenciado en Periodismo y Comunicación Colectiva por la UNAM.
- 1982. Fundador y editor del suplemento infantil El brinco en la Revista del Consumidor.
- 1983-84. Participación en el Primer Concurso de Cuento de Ciencia Ficción de la representación del CONACYT Puebla, con el cuento ¡Últimas noticias!
- 1984. Edición limitada por Editorial Quetzalcóatl, del poemario Ruta poética.
- 1985. Publicación del libro teórico La prensa infantil como medio de identificación y participación social de la niñez mexicana, por Ed. Oasis.
- 1986. Registro ante la Dirección General del Derecho de Autor (hoy INDAUTOR) de colección de cuentos, entre ellos ¡Últimas noticias!
- 1987. Edición limitada por Editorial Quetzalcóatl, de la colección de cuentos La segunda muerte y otros cuentos de fúnebre y amorosa hechura (incluido ¡Últimas noticias!)
- 1994. Publicación del libro La prensa infantil por Ed. Colofón.
- 1997. Mención honorífica por el cuento La mujer rojinegra dentro del certamen El Cuento Triste, convocado por el diario Reforma y Ed. Alfaguara.
- Se ha desempeñado como académico de la UNAM y como creativo, publicista y empleado fundamentalmente en la administración pública.

Anónimo dijo...

Las interminencias de la muerte muestra el simbolismo a la sobrepoblacion en el mundo. Puede aludirse a comparasion a como la tierra es sedienta en sangre y al ver como un guerra inicia, asi es como el problema de la sobrepoblacion desaparece. Todo lo que no muere y ha vivido mucho empieza a hacerse un estorbo como en el libro: Metamorfosis de Franz Kafka. Un mundo donde la muerte es necesaria para que ya los invalidos, abuelitos y moribundos no sean un estorbo. Una muerte que deja de matar mostrando asi que la inmortalidad hace que la vida humana en esta tierra pierde el sentido. La religion, la politica, y los riesgos mueren. Lo que vive ahora es la sobre poblacion de problemas.

-Karina N.
anirak.oo@hotmail.com any comments?