Una mente brillanteCriptonomicón. El código Enigma, de Neal Stephenson. Buenos Aires, Ediciones B, 2002. 380 páginas.La promocionan como la novela de culto de los hackers, pero su singular atractivo excede el interés de este grupo de lectores. Criptonomicón. El código Enigma, que integra una trilogía junto a El código Pontifex y El código Aretusa, no es una novela de ciencia ficción en términos estrictos aunque haya ganado los más importantes premios de este género. Es una novela en que la ciencia, la matemática más exactamente, está al servicio de la ficción. Y de una manera impecable. La criptografía, el arte de descifrar mensajes, y la informática, la red y la teoría de la información se cruzan en dos historias tan apasionantes, como exigentes y divertidas. Criptonomicón se desarrolla en dos épocas: la Segunda Guerra Mundial y fines de 2010. En 1942 Lawrence Waterhouse, genio matemático y capitán de la Marina de Estados Unidos, colabora con Alan Turing y especialistas británicos en el descriframiento de los códigos secretos de alemanes y japoneses. Setenta años más tarde, su nieto, Randy Waterhouse, brillante cripto-hacker, proyecta crear un paraíso de datos y el mayor exponente de la libertad informática: la Cripta. Con brillantez, Stephenson no sólo despliega los trajines vitales y matemáticos del abuelo Lawrence con Inglaterra en guerra como marco, sino que despliega historias paralelas que tienen a un puñado de marines como protagonistas; Silicon Valley, Filipinas, Internet y el poder de las infotecnologías son el escenario para que Randy, el nieto, vaya descrifrando su propio contexto y el de sus excéntricos socios entre Windows, Linux y los capitales chinos y japoneses. Si el manojo de historias que va hilvanando Stephenson resultan atrapantes es porque son literatura de la buena. El humor, sea bajo la forma de sátira o desde la ironía más corrosiva, atraviesa la trilogía de Criptonomicón en un flujo constante de inteligencia verbal.(C) Patricia RodónPublicado en Diario UNO, Mendoza, Argentina
El resplandor de la pielLa novia oscura, de Laura Restrepo. Buenos Aires, Alfaguara, 2006. 452 páginas.La novia oscura, de 1999 y reeditada ahora por Alfaguara, comenzó como investigación en la ciudad de Tora y en La Catunga, su barrio de prostitutas, que florecía en los ’60 en lo más salvaje de la selva gracias a los cuatrocientos obreros del cercano Pozo 26 de la empresa norteamericana Tropical Oil, a quienes les brindaban comida, amor, fiesta y alcohol. La autora cuenta la historia del pueblo y de sus protagonistas a través de entrevistas que inserta en la novela como textos literarios y los datos históricos, políticos y sociales pasan a convertirse en detalles, odios, amores o malos recuerdos en la boca de los personajes que van así narrándose a sí mismos. Todos ellos hablan de la Sayonara, la protagonista de la novela, “la reina de los catres crujientes”, “la novia de los petroleros” y de cómo llegó al pueblo, se convirtió en prostituta, se enamoró, se desencantó y desapareció. Restrepo, autora también de las excelentes novelas La isla de la pasión, Leopardo al sol, Dulce compañía y Delirio (Premio Alfaguara de Novela 2004) narra con habilidad, sencillez, respeto y, con buena literatura, hilvana las aventuras de Sayonara y de sus amigas participando de la novela como un personaje más porque cuenta cómo interactúa con ellos. Con una obvia atracción por la cultura popular que se manifiesta en la oralidad sostenida, va desgranando la historia de ese pueblo y su gente con solapada rabia ante las diferencias sociales sumándole un evidente buen humor y el constante contoneo de bolero. La novia oscura revela los desasosiegos y contradicciones de cualquier lugar del mundo donde la hipocresía es tan fuerte como el hambre.(C) Patricia RodónPublicado en Diario UNO, Mendoza, Argentina

La belleza de la memoriaRetrato de un hombre desnudo, de Juan Cruz Ruiz. Buenos Aires, Alfaguara, 320 páginas.Juan Cruz Ruiz (Tenerife, 1948) es más conocido en Argentina por su labor como periodista del diario El País de Madrid –en el que hoy es adjunto de la dirección–, o como editor y luego director de editorial Alfaguara, que como escritor. Sin embargo, es autor de una obra muy personal que rezuma literatura. Y no porque se adentre en el territorio de la ficción, sino porque ha sabido combinar la certera mirada del periodista y las aventuras de la amistad del reconocido editor con la del hombre común. Retrato de un hombre desnudo es un relato autobiográfico que muestra la imagen privada de un hombre público. Con buena prosa, Juan Cruz Ruiz va “pintando” sin tregua la soledad básica que lo recorta y lo define al mismo tiempo en medio del ruido del mundo (aviones, conferencias, trabajo, libros). Siempre con el mar como paisaje interior y exterior de fondo, Cruz Ruiz reflexiona por escrito acerca de su vida, sus amigos, sus elecciones, sus pequeñas traiciones. Y sobre la muerte.Delicado y profundo, con pena pero también con cierta alegría comprensiva, Cruz Ruiz escribe sobre qué vivió ante la muerte de Dulce Chacón, Manuel Vázquez Montalbán o Juan Carlos Onetti. También describe encuentros con Carlos Fuentes, Eliseo Alberto y Fernando Vallejo, entre otros, y evoca, a la luz de cientos de hermosas excusas, a Juan Rulfo, Antonio Muñoz Molina, Guillermo Cabrera Infante, Fernando Pessoa, Juan Ramón Jiménez, Julio Cortazár y Jorge Luis Borges. Es un escritor rodeado por escritores y no puede ni quiere obviarlos. Forman parte de su retrato. Juan Cruz Ruiz entrega un libro amable, donde la memoria, la inquietud ante la vida y el amor por la literatura se hacen una sola entrega. (C) Patricia RodónPublicado en Diario UNO, Mendoza, Argentina
El disparo del cuerpo
Cambio de armas, de Luisa Valenzuela. Buenos Aires, Norma, 2004. 196 páginas.
Dueña de una intensidad narrativa notable, la reconocida escritora argentina Luisa Valenzuela destaca en los cinco cuentos que componen Cambio de armas por la combinación de tres elementos: la habilidad para traducir la psicología femenina, los miedos y felicidades que interactúan en el acto sexual y la violencia psicológica además de la física que la dictadura ejerció en los argentinos. Valenzuela es una narradora eficaz que cierra sus cuentos con fulminantes finales abiertos. (C) Patricia RodónPublicado en Diario UNO, Mendoza, Argentina
El escritor escrito
El turno del escriba, de Graciela Montes y Ema Wolf. Buenos Aires, Alfaguara, 2005. 260 páginas.
Graciela Montes y Ema Wolf, las argentinas ganadoras del Premio Alfaguara de Novela 2005, han logrado un libro excepcional. Con una prosa impecable y un trabajo de contextualización sociopolítica digno de Marguerite Yourcenar, crearon una novela histórica rigurosa, atractiva y divertida como pocas en la actual literatura argentina. El turno del escriba es, justamente, el turno de Rustichello de Pisa, el maestro calígrafo que tuvo la genial idea de poner por escrito las memorias de los viajes del veneciano Marco Polo, creando el Libro de las maravillas del mundo, una de las obras fundadoras de la literatura de viajes. Rustichello y Polo coinciden en una celda de Génova en 1298. A partir de entonces la vida de ambos cambiará: la de Polo por rememorar y la de Rustichello por escribir, no ya copiando documentos, sino por crear, por sentirse escritor y no escriba. La novela de Montes y Wolf resulta así un apasionante estudio de los avatares de la condición de ser autor.
(C) Patricia Rodón
Publicado en Diario UNO, Mendoza, Argentina
La marca del genio
Los miserables, de Victor Hugo. Buenos Aires, Suma de Letras, 2005. 967 páginas. Vol.1. Cuando un libro atraviesa los años y sigue iluminando a sus lectores, estamos frente a un clásico. Los miserables, de Victor Hugo, el lúcido escritor francés (Besançon, 1802-París, 1885) es uno de ellos. A la inolvidable historia de Jean Valjean -un hombre condenado por un pequeño hurto, convertido luego en eterno prófugo- se le suma la prosa "oceánica" de Hugo. A lo largo de las más de 2.000 páginas de esta reedición en dos tomos de Suma de Letras, el narrador yuxtapone a la historia de Valjean no sólo grandes momentos de la vida política europea, sino agudas reflexiones sobre la naturaleza humana y sabias descripciones de la cotidianidad francesa a lo largo de los casi 40 años en los que se desarrolla la novela. Una obra maestra de la literatura del siglo XIX.
(C) Patricia Rodón
Publicado en Diario UNO, Mendoza, Argentina
Mujeres al borde
El libro de las mujeres, de Ana María Shua. Buenos Aires, Alfaguara, 2005. 531 páginas. En el mismo registro que sus compilaciones anteriores -El libro de los pecados, los vicios y las virtudes y El libro del ingenio y la sabiduría-, en esta ocasión Ana María Shua, ofrece El libro de las mujeres. La antologadora busca en la tradición oral, en la literatura anónima, en los relatos populares y en cuentos de todos las culturas, textos breves o fragmentos que tengan por protagonista a la mujer. Así, pasan todos los arquetipos y estereotipos femeninos que han dado tanto la imaginación popular como los prejuicios masculinos, la censura religiosa y la idealización literaria. La diabólica, la madre, la excepcional, la mandona, la sumisa, la fiel y la infiel, la indiscreta y la charlatana, la inteligente y científica, la virtuosa y discreta, la valiente y heroica, la que sufre violencia doméstica. Todos los aspectos de la naturaleza femenina tal como se han leído a lo largo de la historia, son ilustrados con buenos textos, buen humor y no pocas denuncias.
(C) Patricia Rodón
Publicado en Diario UNO, Mendoza, Argentina

La vida desde una butaca
Las películas de mi vida, de Alberto Fuguet. Santiago de Chile, Alfaguara, 2004. 386 páginas.
Con precisión, el chileno Alberto Fuguet insiste en Las películas de mi vida en lo que ya, después de un libro de cuentos y tres novelas, son sus obsesiones: el cine, las relaciones familiares, la búsqueda de sentido. En primera persona, con metatextos intercalados (curriculum vitae, textos de e-mails, fichas de películas y cronogramas de viaje), esta novela tiene como protagonista a Beltrán Soler, un sismólogo obsesivo compulsivo que, en vuelo desde Santiago a Japón, pierde la combinación en Los Angeles. Una conversación telefónica con su hermana, un diálogo casual en el avión sobre viejas películas y un temblor que remece California provocan en Beltrán tal estremecimiento que lo obliga a abandonar sus planes inmediatos y a rebobinar toda su vida. Una lista de 50 películas, desde la primera que vio cuando era niño (La leona de dos mundos, en 1966) hasta la juventud (Una mujer descasada, en 1988), pasando por clásicos como Terremoto, Aeropuerto 77 o Encuentros cercanos del tercer tipo, le sirve al protagonista para relatar/se y de paso hacer un poco de crítica de cine. Lo interesante de la novela es que Fuguet se permite la autorreferencialidad, y lo hace bien, al permitir que la biografía de Beltrán coincida en buena parte con la suya: la Los Angeles de la infancia, el inglés, el descubrimiento del cine, el Chile remoto, el regreso familiar a Santiago, la dictadura de Pinochet, el aprender a hablar castellano, la escuela. Fuguet hace que su protagonista recuerde en estéreo a Los Angeles y a Santiago, a sus familias materna y paterna, a su infancia de allá y su adolescencia de acá. Con continuos play backs y diálogos de guión, Las películas... resulta divertida y abierta a múltiples lecturas. (C) Patricia RodónPublicado en Diario UNO, Mendoza, Argentina

Las crueles delicias del amor
El Urogallo, de Michel Tournier. Buenos Aires, Alfaguara, 2006. 352 páginas.
Además de ser una codiciada presa de caza, el urogallo –ave que da nombre a esta serie de cuentos de Michel Tournier– es una suerte de sinónimo con plumas del típico supermacho latino.
Publicados originalmente en 1978 y editada en Argentina por Alfaguara, todos los cuentos de El Urogallo están atravesados por un sutil y despiadado erotismo que muestran las diversas máscaras, rituales y palabras que adoptan hombres y mujeres para amar y ser amados. El celebrado Michel Tournier (París, 1924), experto en el arte de desentrañar las paradojas y contradicciones del amor, indaga en estos cuentos la naturaleza de la pulsión amatoria, la necesidad del reconocimiento por parte del otro, en distintas situaciones y a distintas edades, con una escritura tan atractiva como punzante. Entre los textos de El Urogallo destaca "Amandine o los dos jardines", un relato iniciático, en el que una nena de 10 años descubre los conceptos de orden y desorden, de doméstico y salvaje y la sexualidad a través de la relación con sus gatos. Escrito en primera persona a la manera de un diario, el autor, con enorme sutileza y sirviéndose de un arsenal simbólico, descorre el velo ante un tema censurado como es la sexualidad de los preadolescentes. Otro cuento notable es "Los sudarios de Verónica", en el que una fotógrafa, en su afán de apoderarse a través de su cámara de los juegos de la luz sobre la piel de sus modelos, termina desbordándose a sí misma, matando a su objeto del deseo y perdiendo su alma. Narrado en tercera persona, rozando lo grotesco sin tocarlo, Tournier ofrece además brillantes reflexiones sobre la fotografía. "La muchacha y la muerte", "El fetichista" y "Tristan Vox" son también relatos notabilísimos. "El Urogallo", cuento que da título al volumen, es una obra maestra. Un barón, casado con una gran dama, un viejo gallo macerado en batallas de alcobas ajenas, asiste sin resignarse a la decadencia de su virilidad. Atrapado entre una amante de emergencia para su última aventura amorosa y la inteligente venganza de su esposa por tantos años de infidelidad, lo harán ver su vida bajo una nueva perspectiva. Simplemente, notable.(C) Patricia Rodón
Publicado en Diario UNO, Mendoza, Argentina
Fantasía en castellanoLas aventuras del caballero Kosmas, de Joan Perucho. Barcelona, Edhasa, 2003. 249 páginas.Joan Perucho (Barcelona, 1920-2002), maestro de la literatura fantástica española, es autor de una de las obras más insólitas de las últimas décadas. Traducido a más de 25 idiomas y comparado con Italo Calvino, Jorge Luis Borges, Lewis Carroll o Alvaro Cunqueiro, el escritor, poeta y juez falleció en octubre de 2002. Meses antes, Edhasa había comenzado a reeditar en castellano sus novelas y ensayos, por las cuales Perucho había recibido ese mismo año el Premio Nacional de las Letras Españolas al conjunto de su obra, entre otras importantes distinciones.Seguidor confeso de Apollinaire, Aleixandre y Ramón Llull, desde sus primeros libros Joan Perucho (o Juan, pues se consideraba un escritor bilingüe y firmaba de ambos modos) apostó por un tipo de literatura caracterizada por la imaginación, la fantasía, el humor y el lirismo.De allí, que Perucho afirmara siempre que, por encima de todo, se sentía poeta. Esa magia se traslada a sus novelas como Libro de caballerías (1957) e Historias naturales (1960). Ambas representaron raras joyas en medio del panorama literario español dominado por el más romo realismo social. En años posteriores, se añadiría Las aventuras del caballero Kosmas (1981), novela bizantina, por la cual recibió el Premio Nacional de la Crítica.En su universo fantástico desfilan presencias inquietantes, figuras huidizas y pasajes que emergen de los sueños. Las aventuras del caballero Kosmas alucinante relato de un viajero bizantino acompañado por un autómata de su creación y de varios santos célebres es una pieza en la que la erudición y la fantasía, la ficción y la realidad se mezclan de manera originalísima en la búsqueda de la disolución de las fronteras entre los géneros.Ante tanta literatura fantástica predominantemente anglosajona, la propuesta de Perucho resulta sorprendente y exquisita.(C) Patricia RodónPublicado en Diario UNO, Mendoza, Argentina

Más que humanos
Los animales salvajes, de Griselda Gambaro. Buenos Aires, Norma, 2006. 160 páginas
Griselda Gambaro acaba de publicar Los animales salvajes, un libro de relatos en los que se sirve del significado simbólico de las especies. Libro a libro, Griselda Gambaro confirma una y otra vez por qué es una de las escritoras argentinas contemporáneas más interesantes.No sólo se trata de su notable manejo del lenguaje, sino de su capacidad para extraer de la anécdota más nimia una historia atractiva, original, despiadada y siempre denunciante. En Los animales salvajes la autora se sirve las figuras de animales -el rinoceronte, el tigre, el cocodrilo, la jirafas, las moscas, las águilas, entre muchos otros-, para reelaborar a la manera de fábulas sus constantes preocupaciones vitales y estéticas: la exploración de los bordes del alma, de los suburbios de las ciudades, de los límites culturales, de las prolongaciones del amor, de la categoría extraterritorial de la escritura, del poder salvador de la poesía y la resistencia a todo tipo de censura que represente falta de libertad. La notable narradora y dramaturga argentina vuelve en estos relatos a sus complejos personajes en los que la marginalidad, la pobreza, la violencia, los prejuicios y la crueldad de las condiciones en las que deben vivir son una cárcel mental de la que sólo pueden escapar a través de los sueños. O de la fábula. Gambaro le dio batalla a la ignorancia de los censores con la mejor literatura. Su novela Dios no nos quiere contentos es una prueba de ello. Los animales salvajes también. Porque el hecho de servirse de los significados simbólicos que entraña la figura de uno u otro animal le sirve a Gambaro para insistir -siempre buscando una fórmula nueva- tanto en los secretos del territorio de la palabra como de sus más constantes preocupaciones: la miseria, el desamparo, la falta de sentido de la injusticia, el miedo ante la inminencia de la muerte, la fuerza de la generosidad y de las acciones conjuntas. Estos animales, transfigurados en humanos, hablan de la soledad, de la melancolía, de la violencia, de la imperiosa necesidad de belleza. Sin rendirle tributo a ningún animal en particular, lo que logra Gambaro a través de estas mistificaciones es denunciar todo el abanico de las conductas humanas. Con poesía, con magia, con ironía.
(C) Patricia Rodón
Publicado en Diario UNO, Mendoza, Argentina
Marcelo Cohen impone su estilo innovador
Donde yo no estaba, Marcelo Cohen. Buenos Aires, Norna, 2006. 726 páginas.
En Donde yo no estaba, su última novela, analiza desde la ciencia ficción los problemas sociopolíticos de un país que podría ser el nuestro. Marcelo Cohen no deja de sorprender libro a libro. Y no sólo por la excelencia de su prosa y de sus cualidades narrativas, sino por la perfección de su plan estético. Cohen (Buenos Aires, 1951) es uno de los grandes escritores de ciencia ficción en castellano y uno de los más inquietantes renovadores del género. A través de su obra –El sitio de Kelany, El testamento de O’Jaral, El oído absoluto, Hombres amables y Los acuáticos, entre otros títulos–, Cohen ha ido construyendo un mundo narrativo cerrado, enmarcado en una atopía que, sin embargo, nos resulta molestamente familiar. Al mismo tiempo, su prosa –en consonancia con este plan de ubicar sus cuentos y novelas en lugares imaginarios y en tiempos levemente desplazados a un futuro posible– también rebosa de un vocabulario en el que conviven exquisitos arcaísmos y neologismos del castellano en una redacción límpida y, literalmente, encantadora. Este encanto se transmite a los motivos y temas de su exploración literaria: la ciencia ficción de Cohen es una proyección de los problemas humanos (domésticos, existenciales, religiosos, estéticos, administrativos, familiares, afectivos) de una persona cualquiera. En Cohen la presencia del ingrediente tecnológico y científico es mínimo; su ciencia ficción es sociopolítica. En su última y monumental novela, Donde yo no estaba, el protagonista, Aliano D’Evanderey, es un comerciante al por mayor de lencería, padre de dos hijos adolescentes y esposo de una curadora de un museo. Un día le diagnostican un tumor maligno en el cerebro y las cosas empiezan a cambiar. Narrada en primera persona, a la manera de un diario personal, la acción avanza, se detiene y vuelve a avanzar a grandes pasos ideológicos, porque Aliano se ve envuelto en los conflictos de la política de la Democracia Gentil, de la religión del Pensar y la vieja creencia del Dios Solo, de las crisis económicas, de la adicción a la Panconciencia, de la tentación de la droga Todolvide y de los avatares del trimonio (el matrimonio de tres). Pleno de poesía e imaginación, Cohen propone otra literatura. Una literatura que ve, cuenta y señala desde un rico desplazamiento formal los conflictos humanos de siempre.
(C) Patricia Rodón
Publicado en Diario UNO, Mendoza, Argentina

Acerca de la identidad nacional
Escritos imprudentes II. Argentina, América Latina y el imperio global, de José Pablo Feinmann. Buenos Aires, Norma, 2005. 435 páginas.
Para muchos, Feinmann es un intelectual irregular en cuanto a sus análisis parciales de la realidad. Para otros, es una mente brillante que baja línea con solvencia y no menos elegancia de la cual se puede aprender a abordar un mismo tema desde varios puntos de vista. Y para otros es un interlocutor que no le teme a la polémica y que no se amilana frente a ningún desafío. En esta nueva entrega de sus Escritos imprudentes, José Pablo Feinmann (Buenos Aires, 1943) se concentra en los temas y problemas urgentes de nuestro país y de América Latina. Así, Kirchner, la crisis, el desempleo, la deuda externa, la inseguridad, Blumberg, el desmantelamiento de la ESMA, Lula Da Silva, Chávez, la pervivencia de la figura del Che Guevara, Toni Negri, entre otros temas y figuras son tomados por el ensayista para formular hipótesis sobre el nuevo peronismo y refrendar la “nueva política” del presidente Kirchner. Feinmann tampoco deja de lado discusiones filosóficas fundamentales en torno de autores como Kant, Hegel, Sartre y Voltaire, ni reflexiones sobre íconos del cine de Hollywood como Superman o Shrek. El primer tomo de Escritos imprudentes revisaba los contenidos sociales y políticos de los últimos quince años. Ahora Feinmann se lanza sobre los últimos tres años de la Argentina a través de ensayos y artículos publicados en distintos medios gráficos desde 2002 hasta hoy. Polémicos pero nutritivos, estos Escritos imprudentes consiguen lo que quieren: hacer pensar. (C) Patricia Rodón Publicado en Diario UNO, Mendoza, Argentina
Profunda inquietudEl caos, de Juan Rodolfo Wilcock. Buenos Aires, Sudamericana, 2004. 260 páginas.J.R. Wilcock (1919-1978) es uno de los escritores argentinos que hicieron de la inquietud y de la provocación un estilo vital.Sus seductoramente extrañas narraciones están atravesadas por la deformidad en cualquiera de sus manifestaciones: desde lo aparencial y físico de una situación o de un personaje a la compleja textura de una mente alucinada, “extraviada” en un mundo paralelo. Todas sus obras indagan en el concepto de lo monstruoso en su sentido etimológico: “monstruo” significa “advertencia”. Wilcock investiga cómo esos seres hablan desde una realidad fantástica para delatar enfermedades sociales de ésta. La reedición que editorial Sudamericana está realizando de sus obras resulta más que necesaria. Así, El caos, publicado originalmente en 1974 en la colección El Espejo –que dirigía entonces Enrique Pezzoni—, permite redescubrir a un Wilcock complejo pero clarísimo en esta búsqueda por contraste de la verdadera naturaleza humana. Afirmaciones como “la tendencia natural de las cosas es el desorden” o “nadie puede soportar demasiada realidad” salen de la boca de los personajes de los cuentos de El caos. En “Los donguis”, uno de los cuentos, construye una inquietante evocación de la ciudad de Mendoza y de la cordillera, cuya lectura se convierte en puro placer.(C) Patricia RodónPublicado en Diario UNO, Mendoza, Argentina
Todo un personajeEl inútil de la familia, de Jorge Edwards. Buenos Aires, Alfaguara, 2004. 358 páginas.Con El inútil de la familia el chileno Jorge Edwards demuestra una vez más por qué es uno de los grandes escritores contemporáneos. El Premio Cervantes 1999 despliega en El inútil de la familia su poderoso arsenal literario y compone una de las novelas más logradas de los últimos tiempos.En una original simbiosis con su personaje, Joaquín Edwards Bello, su tío en la vida real, el narrador va desgranando simultáneamente las andanzas de su pariente, la dinámica vital de los paisajes de Valparaíso, Santiago, París y Madrid entre finales del siglo XIX y mediados del XX, con sus propias anécdotas y recuerdos personales.Joaquín Edwards Bello fue, efectivamente un verdadero personaje literario, que mucho antes de morir ya era una leyenda. Nació en Valparaíso en 1887 y falleció en Santiago en 1968; era bisnieto del célebre Andrés Bello, el bisabuelo de piedra, y ejerció sin límites el juego y las apuestas, la novela ad hoc, el periodismo crítico. Su vida, rocambolesca y excéntrica, habitada por casi toda la vanguardia estética europea y sudamericana (desde Tristán Tzara hasta Pablo de Rokha), contada por su sobrino Jorge Edwards, resulta una novela apasionante y un juego de amor y humor.
(C) Patricia RodónPublicado en Diario UNO, Mendoza, Argentina
El arte de narrarEn la zona, de Juan José Saer. Buenos Aires, Seix Barral, 2003. 179 páginas.Suele repetirse que en todo primer trabajo de un escritor ya está perfilado todo lo que vendrá después, que en toda primera obra ya se encuentran los temas, tonos, climas, personajes y modos narrativos que construirán la identidad literaria del autor.Y esta afirmación es más que precisa para En la zona, de Juan José Saer, su primer libro de cuentos. Publicado originalmente en 1960 y sólo reeditado por Seix Barral en 2003, el volumen resulta una verdadera golosina para los lectores que ya han transitado la obra de uno de los mejores escritores latinoamericanos de los últimos tiempos.Saer, nacido en Santa Fe en 1937, murió el año pasado en París donde residía desde 1968. Narrador, poeta y ensayista creó una obra originalísima, compleja y vasta, en busca del otro lado de la literatura. Experimentación realista, rupturas neorrománticas, nuevos órdenes discursivos, pregnancia lírica, intertextualidad y reflexión constante parecen ser los motores creativos de este escritor monumental.En los catorce cuentos de En la zona estos ingredientes van modulando, a través de personajes rotundos y de una prosa atrapante, los mundos en los que Saer vive su particular arte de narrar: los bordes de lo que dice, las zonas del alma que no se pueden tocar.(C) Patricia RodónPublicado en Diario UNO, Mendoza, Argentina

El gran comienzoLos jefes, de Mario Vargas Llosa. Buenos Aires, Alfaguara, 2005. 133 páginasLos jefes es el único libro de cuentos de Mario Vargas Llosa. Publicado por primera vez en 1959 gracias a un pequeño concurso literario, fue el primer paso de quien se convertiría en uno de los grandes narradores contemporáneos. Casi cincuenta años después, los seis relatos que integran el volumen se sostienen por peso propio. En ellos se esbozan los temas y motivos que después Vargas Llosa desarrollará en sus novelas: las desigualdades sociales y raciales, los oscuros caminos de la construcción de poder y los misterios desesperados la sexualidad. Desde el paisaje político y social peruano, este primer Vargas Llosa asume el registro del naturalismo costumbrista para denunciar rivalidades, venganzas y odios ancestrales, pero sin explicar su porqué.La violencia física y psíquica explícitas y el espacio urbano de los cuentos permiten descubrir también atisbos de lo que desarrollará más tarde en La ciudad y los perros, Conversación en la Catedral o La fiesta del Chivo. La singularidad de Los jefes no radica sólo en su condición de solitarios cuentos en la obra de Vargas Llosa, sino en reconocerlo como la primera gran obra de un gran escritor.(C) Patricia RodónPublicado en Diario UNO, Mendoza, Argentina
Vargas Llosa se luce otra vezTravesuras de la niña mala, de Mario Vargas Llosa. Buenos Aires, Alfaguara, 2006. 375 páginas.
En Travesuras de la niña mala, el escritor peruano relata una extraña y compleja historia de amor, manejando con maestría la prosa, el humor y la psicología.
En el mejor registro de sus primeras novelas, Mario Vargas Llosa “retoma” en Travesuras de la niña mala su lacerante sentido del humor y sus despiadados retratos de la historia social, política y económica de Perú con una prosa tan atractiva como impecable. También regresa a sus “antihéroes”, al estilo de Pantaleón, el de las visitadoras, o el escribidor de la tía Julia. Personajes que, a propósito, rozan el estereotipo y la caricatura, pero que Vargas Llosa “salva” gracias a un estricto y complejo plan narrativo que los va matizando y haciendo evolucionar a través de la novela por medio de sutiles detalles. Recientemente publicada por Alfaguara, Travesuras de la niña mala cuenta una extraña historia de amor que comienza en los años ’50 del siglo XX. El amor irracional que siente Ricardo Somocurcio a lo largo de más de 40 años por una mujer que tendrá varios nombres y mil caras. Ricardo, de niño, se deslumbra con la llegada a su barrio de clase media de una niña llamada Lily, que decía ser chilena. Intenta ser su enamorado, pero ella lo rechaza sin descartarlo del todo. Hasta el día que se produce una catástrofe: se descubre la verdadera identidad de Lily y esta desaparece del barrio. El recuerdo de esta niña acompañará a Ricardito -siempre ella lo llamará con este diminutivo, en una mezcla de cariño y desprecio- como una enfermedad crónica. Hábil con los idiomas y estudiando en París, el único lugar del mundo en el que este “peruanito” quería vivir, Ricardo se especializa en el traductorado. Han pasado los años y la revolución cubana está en su clímax. En la capital francesa un grupo de revolucionarios sueña con concretar lo mismo en Perú, en tanto reclutan a jóvenes disconformes y los envían, en secreto a recibir entrenamiento en Cuba. Por casualidad, Ricardo vuelve a encontrarse con Lily, quien ya se no se llama así, sino que lleva un nombre de guerra, camarada Arlette. Rendido ante ella, víctima del incesante e histérico coqueteo de la “niña mala”, le pide que se case con él, pero ella vuelve a rechazarlo. Esta situación, estos encuentros/desencuentros, esta dependencia amorosa de Ricardito, al que ella llama “niño bueno”, se repetirán una y otra vez a lo largo del tiempo. En París, en Londres, en Tokio, en Madrid, ella cada vez con un nombre distinto pero con el mismo caprichoso comportamiento para con su devoto amante. Convertida en su obsesión, él la perseguirá, querrá morir, querrá hasta matar por la camaleónica “niña mala”, mezcla de huerfanita perdida y femme fatale. En tanto cuenta esta historia de amor, Vargas Llosa describe las épocas y los lugares en los que tienen lugar los romances y los abandonos de la pareja. Así, repasa los 50 últimos años, tanto de la historia peruana como de los grandes hitos políticos y sociales de Europa. Sobre todo se detiene en la vida que los emigrados, los “expulsados” de Perú llevan en los países en los que tratan de inventar un futuro. Llena de acción, Travesuras de la niña mala resulta una novela tan entretenida como inquietante.
(c) Patricia RodónPublicado en Diario UNO, Mendoza, Argentina
El placer de buscar Ficciones del interludio, de Fernando Pessoa. Buenos Aires, Emecé, 2004. 509 páginas. “No soy yo quien describe. Soy el lienzo/ Y, oculta, una mano colorea a alguien en mí”, dice en un poema el enorme poeta portugués Fernando Pessoa. Y efectivamente, Pessoa es quien creó otras voces y otros poetas de sí mismo porque necesitaba identidades literarias diferentes para abordar ciertos temas desde otras almas. Para Pessoa, sus heterónimos -Alberto Caeiro, Ricardo Reis, Alvaro de Campos y Bernardo Soares- son sencillamente otros modos de ser. Ficciones del interludio (1914-1935) es una antología personal, preparada por el propio Pessoa para su publicación, y reúne lo que él consideró los mejores poemas de sus heterónimos y de sí mismo. En esta hermosa edición bilingüe, traducida por Santiago Kovadloff, los placeres de las búsquedas líricas de Pessoa se amplifican hasta la emoción por la sensación de compartir y cruzar con el poeta y sus yoes el umbral afónico de la poesía. (C) Patricia Rodón
Publicado en Diario UNO de Mendoza

Historia de un amor batalladoEl matrimonio amateur, de Anne Tyler. Buenos Aires, Alfaguara, 2005. 419 páginas.Anne Tyler es una de las grandes narradoras estadounidenses contemporáneas. Autora de una veintena de novelas, su secreto reside en la maestría con que relata las historias más cotidianas, las cosas que le pasan a la gente común, transformando una anécdota en una pieza maestra de la observación. En El matrimonio amateur, Tyler cuenta la compleja relación marital de una pareja como cualquier otra y las consecuencias de ese vínculo a lo largo de tres generaciones. Pauline y Michael se conocen, se enamoran en 1941, poco después del ataque a Pearl Harbor, y se casan. Ella es optimista, voluntariosa, temperamental y divertida. El es más realista, rutinario, prudente y aburrido. Esas diferencias harán de su matrimonio una constante batalla donde los gritos, las recriminaciones, las peleas y sus respectivos arrepentimientos y reencuentros describen la misteriosa hipérbole del amor. En este clima de hostilidad, dependencia y profundo afecto la pareja tiene tres hijos que aprenden, en distintos grados, a diferenciarse de sus padres para no repetir sus errores. Esos hijos, sin embargo, repiten los modelos, aman, cometen sus propios errores y tienen a sus propios hijos. El matrimonio amateur en realidad, como indica el mismo título, cuenta la historia de cualquier matrimonio que va descubriendo que el amor no dura para siempre y que sostener una pareja implica “negociar” constantemente. Heredera de la más pura tradición realista norteamericana, Tyler destaca por la limpia precisión de su prosa sin pretensiones, por su destazante mirada sobre las relaciones humanas y por su exquisita observación sobre el universo de lo íntimo.(C) Patricia Rodón Publicado en Diario UNO de Mendoza